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José Sarukhán: La división en razas, naciones y religiones tiene que cambiar

Es uno de los primeros actos que la humanidad necesita para cambiar su relación con la naturaleza, señala José Sarukhán, quien fue galardonado con la Medalla José Vasconcelos por el Seminario de Cultura Mexicana

José Sarukhán: La división en razas, naciones y religiones tiene que cambiar  | La Crónica de Hoy

José Sarukhán es miembro de El Colegio Nacional y coordinador y fundador de El Colegio Nacional. (FOTO: Isaac Torres)

*isaac.torrescu@gmail.com 

La bioética en su más amplia definición y de regreso a sus conceptos originales: sobre la relación del ser humano con la naturaleza, es quizá el tema más pertinente e importante para la salvaguarda del planeta, así como de nuestra y otras especies. 

La conciencia sobre nuestro papel y existencia como especie en la naturaleza es, en el fondo, más importante que dejar de generar y desechar plásticos o disminuir emisiones de dióxido de carbono, causantes del calentamiento global, señala José Sarukhán, miembro de El Colegio Nacional e investigador emérito de la UNAM. Lo más urgente para nuestra especie y las demás es “concebir una forma de vida distinta para el futuro”, refiere el ecólogo más importante de México, no porque debamos frenar el combate al cambio climático, la contaminación por plástico y otras medidas de urgencia global, sino que debemos de manera inicial reflexionar lo que nos ha llevado a provocarlas.  

Con esta conciencia es que “la especie homo sapiens podrá cumplir con la gigantesca responsabilidad de haber desarrollado un cerebro tres veces más grande que sus primates más cercanos, lo cual nos ha permitido entender nuestro entorno y lo que significa vivir en este planeta, y que todos los miembros de nuestra especie debemos usar de manera muchísimamente más amplia y fructífera para el futuro de las generaciones que vienen”. 

Lo anterior fue expuesto por José Sarukhán Kermez durante la ceremonia de entrega de la Medalla José Vasconcelos, que le fue otorgada por el Seminario de Cultura Mexicana, por su obra como investigador y ecólogo, así como por su destacada trayectoria institucional en la UNAM, de la que fue rector, así como de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio).

En una ceremonia presencial, a la que acudieron ex rectores de la Universidad Nacional, así como miembros del Seminario, Sarukhán recordó algunas de estas ideas sobre bioética, expuestas en un trabajo conjunto con la institución e incluso alentó que ésta y El Colegio Nacional impulsen un ciclo conjunto debido a su trascendencia y la poca profusión con la que se ha tratado más allá del área médica. “Hay que abrir al país por primera vez, en serio, todo el aspecto del conocimiento y cuidado del ambiente, tanto físico como biológico, lo que será una contribución toral para la nación”. 

José Sarukhán fue galardonado por su trayectoria como científico y pilar de instituciones educativas y de investigación.

ESTO TIENE QUE CAMBIAR. 

Para Sarukhán Kermez, Premio Crónica, esta adopción de conciencia se obtiene a través de la educación y el conocimiento, pero más aún, del contacto directo de los beneficios de tener una buena relación con el medio ambiente debido a los servicios que otorga e incluso mediante ejemplos económicos más fáciles de asimilar, pero cuyo trasfondo hay que comprender. “Si las personas en sus casas utilizaran energía solar y observaran una disminución en su gasto eléctrico, cambiarían su mentalidad. No obstante, mientras no tengan idea de cómo se generan los problemas de cambio climático y pérdida de biodiversidad, el cambio será muy difícil”. 

Pertenecer a una raza, una nación, una religión, es lo que ha generado todas las broncas en la historia del planeta

Las consecuencias de la inconciencia de nuestra especie en la naturaleza no son sólo anecdóticas y con consecuencias lejanas, si no que están presentes de manera directa en nuestro presente, aunque no lo percibimos. Por ejemplo, los sucesos meteorológicos causantes de deslaves e inundaciones que han causado la muerte y pérdida de bienestar de personas en condiciones de marginalidad. 

El problema no es sólo de las condiciones meteorológicas, sino que son muestra de la injusta distribución de la riqueza del país, donde “los más ricos se hacen más ricos sin hacer nada, sin mover un dedo, sólo por el tamaño de la fortuna que han amasado y se reproduce como plaga. Esto no es normal, eso tiene que cambiar”. 

Otro ejemplo: Muchas de las formas de operación de los mercados financieros, inventos de algunos seres humanos, muchos ni siquiera pudieron opinar, no son sensibles a las necesidades de nuestra especie. Hay que “concebir una forma de vida distinta para el futuro”.

NO HAY INDUCTORES…

Otro de los errores como especie, apunta el científico, es el éxito con el que nos hemos dividido, diferenciado y sesgado. “No nos podemos ver en nacionalidades, colores ni religiones, no puede ser. Todos somos seres humanos, miembros de una especie biológica, producto del proceso de evolución, mas no de un acto divino, eso nos debe llevar a reflexiones rápidas porque las medidas que debemos tomar urgen y deben ser amplias y profundas”, refirió en una breve entrevista al final del acto de premiación. 

–¿Cómo resignificamos la vida del ser humano y su existencia en este planeta como parte de la naturaleza?

–Una de las primeras cosas de las que deberíamos deshacernos es algo que nos imbuyen desde que nacemos: que somos producto de un acto divino, seres especiales y que venimos de grupos especiales; pertenecer a una raza, una nación, una religión, es lo que ha generado todas las broncas en la historia del planeta. Las religiones han peleado una contra otra, en tanto, las naciones van a robar y esclavizar a los demás. 

Durante siglos, el estímulo para conquistar otros territorios fue para obtener esclavos, poco después, a partir de la Revolución Industrial, ha sido para obtener petróleo, agrega. Hay que “concebir una forma de vida distinta para el futuro” y eso implica, enfatiza, cambiar de mentalidad. “Pero no puede tomarnos tanto tiempo, tiene que ser mucho más rápido y mucho más inducida. Sin embargo, no veo inductores ni en las iglesias ni en los partidos ni en los gobiernos ni ideologías para que esto ocurra”. 

Conabio, en estado de sobrevivencia

La política medioambiental del país ha disminuido la atención y financiamiento de instituciones encargadas del estudio y protección de la riqueza natural del país, entre ellas Conabio, fundada en 1992 por José Sarukhán, quien comenta a Crónica que se encuentra en “modo de sobrevivencia”. 

–¿Sobrevivirá otros tres años?

–Si no llegamos y nos encontramos en un punto para decir “esto no es más posible”, ya veremos… pero esperamos tener condiciones que nos permitan remontar. Hemos perdido prácticamente 100 personas en estos 2 años y medio que no son “burócratas”, sino personal altamente especializado que tienen un conocimiento y formación que dificulta que encuentren trabajo. Al final, encontrarán algo, en alguna institución, pero es una cantidad de capital humano que se pierde, así como capacidad de desarrollo. Llevamos 30 años en Conabio, por los que han pasado más de mil especialistas (…) Es doloroso ver colegas y amigos que se van de esa forma”.

Sobre Medalla José Vasconcelos 

Por acuerdo del H. Consejo Nacional del Seminario de Cultura Mexicana, se instituye la medalla José Vasconcelos para honrar aquellas personas que han llevado a cabo una gran labor de difusión cultural en nuestro país con un nivel superior que corresponda a su especialidad, mediante conferencias, exposiciones, etc., durante un periodo de 15 años. Ha sido otorgada a otros destacados personajes de la ciencia, el arte y la academia como Ernesto de la Torre Villar (1999), Elisa Vargaslugo (2009) Carlos Prieto (2012), Ruy Pérez Tamayo (2013) entre otros.

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